En la antigua Mesopotamia, asirios y babilonios usaron el arcadio como lengua franca. A diferencia del sumerio, la escritura arcadia evolucionó hasta formas silábicas completas. Este idioma semita, derivado del afrosiático septentrional, tenía como particular condición una polisemia dual: muchos de los símbolos que componían su fonética carecían de un valor claro; y, en sentido inverso, un determinado sonido no hallaba una correspondencia específica con un símbolo dado. Es posible que esta fuera la lengua de toda la Tierra en tiempos anteriores a los sucesos de Babel. Separado por tres mil años, el Nuevo Testamento atribuye al milagro de Pentecostés otro fenómeno lingüístico: todos podían escuchar la palabra de los apóstoles en su propio idioma, bajo el influjo que el Sancte Spiritus les había otorgado. Por supuesto, se trata de dos circunstancias diferentes. La primera describe una característica en la estructura interna de una lengua de la que existen registros históricos por ...
Comentarios
Publicar un comentario